Salas de cuenta atrás
Abre la sala de espera antes de que comience la venta, la entrega o la oferta. Los clientes llegan temprano, ven un reloj de cuenta atrás con la marca y se mantienen interesados hasta el momento de la venta. No hay puestos en la cola hasta que el temporizador llega a cero, por lo que llegar cinco horas antes no supone ninguna ventaja respecto a llegar cinco minutos antes, y así se evita el problema de que la gente acampe frente al local.